Un nombre, un círculo y unas líneas. Tres decisiones que dicen lo mismo que enseñamos.

EL NOMBRE
Geólatra une dos raíces griegas: geo, la tierra, y latría, veneración. Un geólatra es quien venera la tierra —quien la observa de cerca, aprende a leerla y, al conocerla, la cuida—. El nombre no describe un servicio: nombra una manera de mirar.

EL CÍRCULO
Es la Tierra y es, a la vez, un fragmento de territorio visto desde arriba, como se mira un mapa o una muestra. El anillo verde que lo rodea es el bosque que lo sostiene: lo mismo que la dehesa y el castañar rodean cada una de estas curvas.

LAS LÍNEAS
Son curvas de nivel: el dibujo con el que se lee el relieve de un lugar. Nacen del Cerro del Castaño, la segunda cota más alta del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Es el monte que tenemos enfrente: el primero que aparece cuando miramos el horizonte desde las ventanas de casa. Dibujar sus curvas fue empezar por lo que vemos cada día. Leídas de otro modo, esas mismas curvas son los anillos del tiempo —la edad de un árbol, las capas de una roca—. Una sola línea sirve para medir una montaña y para contar los años.

LOS COLORES
Terracota, el color de la tierra: la arcilla, el óxido de hierro, los suelos cálidos de la Sierra. Es el acento propio de Geólatra dentro del sistema de Holística Nature.
Verde bosque, el color de la marca madre y del castañar que enmarca el territorio.
Blanco hueso, la luz con la que se traza el relieve: la línea del mapa y el hueso de la piedra.


Este logo no es una marca colocada sobre un paisaje: es el paisaje hecho marca. Conocer un lugar es una forma de cuidarlo.

Geólatra · Territorio Vivo. Una escuela de Holística Nature.